martes, 21 de septiembre de 2010

Gimnasios sin conocimiento

Llega setiembre (recalco, setiembre, sin p) y viene todo lo malo. Los atascos, los exámenes, los dedales del mundo, que por cierto, al fabricante de los dedales ¿no se le ha pasado por la cabeza que ese negocio no va? Es que me lo imagino hace unos años con los amigos de botellona, cuando surgen las típicas ideas de montar una empresa, y el tío levantando la mano en plan: “ostia tío, se me ha ocurrido una idea con la que nos vamos a forrar” con esa frase los amigos ahí sin querer beber para no dejar de oír, expectantes, y suelta el nota: “dedales del mundo, flipa ahí”… y ahí está, año tras año intentándolo el tío y nada, que se come el nota menos que un minero chileno, porque está muy mal pagado no por otra cosa, pero lo que verdad mueve masas corporales es volver al trabajo y ver a gente que no has visto en meses y que lo primero que te diga es: “pues estás más gordo”. Que ya has podido volverte negro, o haber perdido un brazo, que te ven con 3 gramos de más, como en alguna discoteca por la noche, que te lo vuelven a decir: “a ver si vamos más al gimnasio, ¿no?"

Que daño, que daño ha hecho esa frase. Porque eso los gimnasios lo saben, yo creo que pagan a gente para que vaya por la ciudad diciendo: estás más gordo, estás más gordo, repartiendo fliyers y todo, estás más gordo, y a la vez esos centros del culturismo, que fite tu hubo un tiempo en que a la hora de poner nombres a las cosas, les dio por decir que el ejercicio físico era cultura, sacan ofertas especiales como un “invita a dos amigos a pasar un día en nuestro gimnasio”. Que te lo dice tu colega y tú, insensato, te alegras por la pedazo de tarde que te vas a pegar, y es verdad, porque entre una cosa y otra al día siguiente sólo te vas a acordar de un pedazo de la tarde…

Pues eso que llegamos al gimnasio con más calor que dentro de un microondas, y llegas ya con cara de buaf, voy a salir petado ya en un día. Visitas el vestuario y te llegas ya por fin a la primera máquina, el spinning. Ningún experto lo ha corroborado, pero que daño ha hecho esta máquina, que tú ahora en época de la vuelta de España te envalentonas y piensas que el modo calentamiento está hecho para novatos, porque tú le pones el modo montaña con pendiente del 320% y hala, a perder músculo… que tú lo intentas normalizar, mirando así de reojo al resto de corredores que apenas sudan de momento y se te ve a ti, a 1 kilómetro por hora que parece vayas a explotar pero tú como si nada, como si lo hicieras todos los días y disimulando tu falta de aire, pero eso de reducir la marcha, ¿pa qué? Le sigues poniendo más  pendiente a ver si un momento ya en 360 da la vuelta, se vuelve plano, ya viene más fácil… pero se ve que no.

Total que das una pedalada en total en media hora y toca cambiar. Tú, que has sudado, te refrescas un poquito, y al bajarte de la bici se da el efecto royal, que te bajas y parece que tienes las piernas de gelatina, que un momento dado tienes aún el efecto de un condón de fresa y alguno te pega un bocao en la pierna, y si no, que se lo pregunten a Mariano Mariano.

Y en esto que sigues con el tour por el gimnasio y haces algo de abdominales, un poco de cinta, eso sí, tu a tope pero como si estuvieras siempre acostumbrado, cuando te sugieren un bañito en la piscina. Te cambias ya con tu bañador y tu gorrito de natación, obligatorio y a la vez la cosa más antierótica que existe, aunque por segundo lugar detrás de estar desnudo con calcetines de deporte ahí a media pantorrilla. Te tiras a esa piscina y da igual el público que haya, que tú tienes que impresionar a alguien. Da igual que sea una chica de ventipocos, morena, con el bikini apretao o la vieja de la fabada que por tu madre tienes que pelear por batir el récord mundial de piscina olímpica. Que los primeros largos mu bien, tú orgulloso, y cuando llevas unos cuantos como que te falta el aire llegando al final, y qué haces, ¿paras?, para nada, sigues con tu técnica de mirar al resto de la piscina como si fuera lo más normal del mundo hasta que te das cuenta que estás más azul que los corchopanes estos que te los ofrecen para que salgas a flote y dices: eso es pa novatos y es verdad, no te hace falta, porque total… pierdes el conocimiento… y ya por inercia flotas y te tienen que sacar en camilla. Que te vienen los socorristas de piscina en plan: ea, otro que intenta impresionar a la vieja. Te sacan, te secas, y después de recoger el color de la cara que te habías dejado abajo, te mandan a los vestuarios a pegarte una duchita.

Desvalido, vas a pegarte una ducha y tú, que es tu primer día y empiezas a olerte que el último, te intentas cambiar así un poco sin que te vean y hay una regla no escrita en la que tú, en un vestuario, da igual que sea un vestuario de 300m2 y tengas la taquilla más lejana, que te pones en bolas y hala, a resfriarte. Que tú ya previsor te vistes sin enseñar mucho y te dispones a agacharte hacia delante para apoyarte en el banquito a atarte los botines. En esto que aparece un señor de la nada como el doctor le trajo al mundo, porque dios no lo trae, lo trae el médico que para eso es el primero que lo saca, y se pone a vestirse con toda la parsimonia delante de tuya, de espaldas por lo menos para que no… pues eso que el tío se viste delante de ti, y en esto que centras tu vista en los cordones así agachado, claro, como el otro hombre también tiene que vestirse, no tiene otra cosa que echar el culo para atrás, dirigiendo su agujero negro hacia el banquito en el que estás. Te da por mirar a tu izquierda y ves a otro tipo ya vestido viendo tu escena ojiplático intentando encontrar una explicación, consiguiendo que finalmente tus dos ojos entren en contacto visual con el ojo solitario del que estaba intentado vestirse… vuelves a perder el conocimiento… y tiene que venir a socorrerte el mismo señor de antes, buscando posibles viejas asesinas, no vaya a ser que haya alguna camuflada…

En esto que ya consigues llegar a la cafetería para pedirte un café con 14 azucarillos, que te lo pone la camarera pensando que eres un enganchado a la coca de poco presupuesto y te dejan en casa insano y salvo, encontrándote a tus padres cenando ajenos a que has estado a punto de morir. Por lo que le cuentas la historia, y hay dos posibles conductas que pueden tener tus padres, una es que se descojonen en toa tu cara y otra que se echen a llorar y diciendo que tienes que ir al médico, y si tengo un padre y una madre, pues cada uno cogió un papel. Sí sí, es muy gracioso ver como tu padre empieza a golpear el reposabrazos del sillón rojo de la risa tirándote la comida y tu madre pidiendo cita para hacerte un electro mientras te dice que no puedes seguir llevando tu vida al límite… que te lo piensas y dices si hacer un rato de bicicleta y unos largos ya le parece que tú estás mu loco y que eso es llevar tu vida al límite, cuando conozca a cualquier consejero del betis mi madre se vuelve loca… y no hablo del deporte de los consejeros… snif… que me pica la nariz…

Pero es que es verdad, es que todo esto pasa porque hay tías, unido a tu función de machote, que te hacen perder el sentío…

2 comentarios:

Noemí dijo...

Muy bueno Roberto! Me gusta el enfoque de tu blog... El humor siempre ha sido el motor del mundo ¿Qué sería de nosotros sin él? Te sigo vale? Un besazooo

Selu dijo...

jajajaj es brutal. Me jartao de reir con "un café con 14 azucarillos, que te lo pone la camarera pensando que eres un enganchado a la coca de poco presupuesto"...